Gladys Correa
Gladys Correa
Gladys Correa es una escritora y poeta colombiana, residente en los Estados Unidos. Como novelista ha escrito novelas que han suscitado el interés de sus lectores por el marcado lirismo, calidad y limpieza de su prosa, además de la profunda sensibilidad que vierte en cada uno de sus capítulos, seduciendo a sus lectores mediante recursos expresivos que dejan entrever la capacidad narrativa de Gladys Correa.

Sus novelas publicadas son «Regreso Inesperado» y «Cuando la soledad duele», ambas disponibles en tiendas y librerías de los Estados Unidos, Asia y Europa a través de Amazon, Barnes and Noble entre cientos de librerías internacionales.

En la poesía, Gladys Correa se perfila como una poetisa de gran temple, con una gran capacidad para captar en una sola línea emociones inesperadas, sentimientos y pasiones de alto calibre, con una musicalidad que se deja sentir elegantemente, sin disonancias ni estragos. Gladys Correa, como poeta, puede ser comparada con Pablo Neruda, Eduardo Carranza y Gabriela Mistral, sin embargo su obra da muestra de ser una obra madura y muy suya, fina como una joya sostenida en lo alto.

Hasta ahora solamente ha publicado un volumen de su poesía, titulado "Cuando más te amaba", el cual está lleno de poemas magistrales que denotan una amplia gama de recursos estilísticos que dotan cada poema de una belleza incomparable entre las letras hispanoamericanas del presente siglo.

Gladys Correa es una escritora de sobradas dotes humanísticas, prudente en su prosa, dinámica en el verso, amena y poderosa.

Sociedad Internacional de Escritores.
¿Qué es la SIE?.
Membresía.
Contemporáneos.
Escritores.
Publicaciones.
Contacto.
Página de la escritora
POEMAS
TU REGRESO


Fue un eterno esperar sin esperanzas
Fue mi vida en silencio una agonía
Un grito sordo que escuchó la sierra
Un silencio tan hondo que aturdía

Esperé cada aurora sin conciertos
Cada invierno sin tibio ni mantilla
Todas las primaveras para mí desiertas
Y calladas morían mis ilusiones

Pero un día al volver las golondrinas
Y marcharse el invierno tras la niebla
Advertí que el ocaso era rojizo
Y el cielo claro, sin las sombras negras

Sentí el ardiente mirar del sol intenso
Bronceando entonces mis lechudas carnes
Y tibiando lento,muy lento, el corazón helado
Tan helada estaba mi pobre alma

Que aunque el sol de tu imagen
penetró en mi casa
Se tardó mucho en calentar mi pecho
Que de frío moría por tu ausencia
Te tardaste en volver nunca lo olvides

Moría de pena, sin tu voz tus besos
Sin tus frases consuelo para mi alma
Hoy no importa el ayer que me hizo daño
Amo el mañana que será a tu lado
Has regresado trayéndome la calma
Eso es todo, te quiero y te perdono

             
            
DULCE ENTREGA


Si a entregarnos de nuevo me convidas
Con tus labios sedientos y abrasados
Y tus ojos en brasas convertidos
Muerde el recuerdo nuestras horas idas
Las tantas horas que estuvimos apartados

No me cuentes de lágrimas perdidas
Ya no me hables de besos disipados
Hay en el ser humano tantas quejas
Y en cada noche de amor tantos pecados

No miremos atrás si esa es la queja
Que importa el ayer si era un desierto
Olvida ese pasado loco de aventuras miles
Si aún nos queda en los ojos y en los labios
Un mar fresco de besos y ternura.

No me cuentes de lágrimas perdidas
Ni tampoco de besos disipados
Hay en el ser humano tantas quejas
Y en cada entrega de amor tantos pecados

Te amo la fiebre que creíamos muerta
revive con más fuerza
Olvida ese pasado loco de aventuras miles
Que importa el ayer que me hizo daño
Si aún nos queda en los ojos y en los labios
Un mar fresco de besos y ternura


PASTO NEGRO


Rumiando el pasto negro del olvido
Muerdo las horas que tañen en mi pecho
Y se va extinguiendo tu recuerdo
Como devora el viento la distancia

Se aleja como el eco tu presencia
Ya no estás en mi pecho pero queda
Un vacío tan grande como el cielo
No volverás a inquietar mis días

No habrá regreso posible
a   mi mullida calma. Ni tampoco
a soñar en mis helechos

No volverás como ladrón furtivo
A llevarte las rosas de mi huerto
No volverás robándome la calma
Ni al rescoldo caliente de mi antojo
 
He aprendido a vivir sin tu mirada
He aprendido a rezar por tu abandono
Aprenderé a morder las horas idas
Y también a tragar las que se acercan
 
Sé bien que en tu mirada fría
No quedo el recuerdo de la mía
No existirás en mi mullida calma
No volverás como ladrón furtivo
A beber en las aguas de mi fuente
Ni al rescoldo caliente de mi antojo

He aprendido a vivir sin tu mirada
He aprendido a rezar por tu abandono
Aprenderé a morder las horas idas
Y también a tragar las que se acercan.
MUDO AMANECER
Así en mis brazos te acuné dormida
Y en un amanecer sin voz ni quejas
Me dejaste muriendo en el calvario
De saberte tan lejos de mis brazos
De mis labios, mi lecho y mi ternura.
De mi tibia cobija y blanda almohada.
Que al irte tú, se convirtió en un leño.



TRISTE RECUERDO
que me sacaste de tu mente,
donde estaba de vez en cuando.
Mientras yo lucho por arrancarte
de mi corazón, donde estás constante,
sin tregua, como la perenne nieve
de Alaska, o los inclementes inviernos
de Londres. Así sin tregua, así indolente,
así, sin suerte.



TRISTES ANDANZAS
Viajó sobre la ardiente arena.
Y alucinó con el rojo perfumado
de mil bocas jugosas.
Imaginó cuerpos aterciopelados
Y vientres sudorosos.
Recordó a Caifás el lujurioso.
A los buenos peregrinos de Hungría.
Los duros senderos de Betania
Y las débiles fuerzas del sediento.
Y en su viaje de estúpidas andanzas
Fue dejando senderos perforados.
Se secaron sin soles los arroyos
Y lloraron sedientos los caminos.



CÓMO AMARLA

¿Amarla y cómo? Si vi el fulgor
de su mirada fría, tan lejos como el cielo.
Tan distante como la luna,
Tan esquiva como el sol.
¿Cómo amarla Señor? Si vi el cuchillo cortante
de su desprecio. Tan cerca como mi piel,
como mi sangre, como mi queja.
Cómo amarla, si jamás mis manos se
deslizaron por su silueta fría.

Si jamás su respiración frente a mi boca
fue tormento. No gocé sus recónditos rincones.
Sufrió mi carne el dolor de su desdén.
De su risa dura, de su voz ausente.

No fue nunca la ola que apagó mi furia..

No fui testigo jamás de su escondida hoguera.
¿Cómo amarla Señor? Si la vi lejana,
si la vi en silencio, si la vi doliente.

Cómo quererla ahora, si en la lejanía.
Se durmió mi voz, se apagó mi queja.
Y se extinguió la hoguera que me consumía.
Gladys Correa nació en la Tebaida Quindio, Colombia. Realizó sus estudios en el Colegio de las hermanas Teresitas de la misma ciudad. Bachiller en Comercio. Más tarde se graduó en Ciencias de la Comunicación. Publicó por primera vez a los 12 años, temas cortos, que a pesar de su ingenuidad se adaptaron con facilidad  a la semblanza del tiempo. En ese momento publicó "La higuera", "Frente Al Mar", "Agravios", "Adversidad" y muchos más. Los elogios del momento, la llevaron a dirigir sus pasos  por el camino de la narrativa y el estudió acucioso de la Lógica.  Entre los últimos poemas sembrados en su fértil jardín figuran " Sin Dejar Hullas", "Te Extraño", "Mejor El Silencio" ,"Amar Sin Palabras" Y muchos otros.  Actualmente, reside en Nueva York.

Libros Publicados: "Regreso Inesperado", "Cuando La Soledad Duele" y "Cuando Más Te Amaba"
Copyright 2011 Sociedad Internacional de Escritores |SIE
Copyright © Gladys Correa